La esperanza renace en el hospital.
El brillo matinal se filtraba tímidamente por las cortinas semiabiertas de las habitaciones del hospital, tejiendo un suave resplandor que abrazaba cada rincón. En una de las habitaciones, Roberto permanecía sentado al lado de la cama de su esposa, observando con admiración cómo su rostro se iluminaba con una sonrisa radiante, reflejando la dicha de haber dado a luz a su hija recién nacida.
—Mira, cariño— susurró su esposa, Beatriz extendiendo con delicadeza los brazos para mostrarle a la peque