Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra John
Sigo dando bala a diestra y siniestra, el bando contrario no da tregua y no pienso rendirme hasta tener la maldita cabeza de la escoria de Greg en mis manos, ese hijo de puta tiene los días contados.
Mis hombres me cubren las espaldas y uno se me acerca histérico.







