Horatio le dio un asentimiento a Isla cuando ella terminó su presentación y miró a Fortunato Balestra, un hombre conocido por su fortuna y gusto excéntrico. Él los había contratado para encargarse del diseño de su nueva mansión.
—¿Qué te parece? —preguntó—. Podemos hacer cualquier cambio que te gustaría.
—Es justo lo que pedí.
—Perfecto, entonces seguiremos con la programación. El equipo de contratistas empezará a trabajar la próxima semana.
Se puso de pie le tendió la mano a Fortunato. El homb