Capítulo 6— La Telaraña de Georgina
Georgina se acomodó en su silla, cruzando las piernas con elegancia mientras una sonrisa felina se dibujaba en su rostro. Su café humeante se enfriaba sobre la mesa, pero a ella no le importaba. Estaba demasiado ocupada deleitándose con su última jugada, con la satisfacción de haber tejido su red a la perfección.
No era una fantasía: cada hilo estaba en su lugar.
Ismael era un niño jugando en un campo de lobos, y ella era el depredador que él jamás vería ve