Capítulo: "Verdades Dolorosas"
La risa de Ismael resonó en la habitación con un eco amargo, casi cruel. Una carcajada vacía, sin humor, que no buscaba otra cosa más que lastimar. Su mirada, afilada como un cuchillo, se clavó en Verónica con furia.
—¿Me amas? —repitió con una burla mordaz—. ¿En serio? Y mientras tanto, te revolcabas con esa desgraciada de Georgina. ¿Qué clase de amor es ese, papá?
Emanuel sintió que el aire le fallaba. Cada palabra de su hijo era un golpe directo al pecho, una