55 El arte del engaño
Diego sabía exactamente lo que estaba haciendo. Era un hombre paciente, calculador y con una habilidad innata para manipular a las personas hasta llevarlas justo donde él quería. Georgina, con su vulnerabilidad y desesperación, era la presa perfecta. Desde el momento en que puso un pie en su departamento, supo que la haría depender de él hasta el punto de no poder tomar decisiones sin su aprobación. Le susurraba palabras dulces en la mañana, la miraba como si fuera la única mujer en el mundo y l