Capítulo : Una herida que no cerró
El cielo de la ciudad estaba cubierto por una capa espesa de nubes grises. Paula caminaba hacia el consultorio con el abrigo bien ajustado al cuerpo, como si pudiera protegerse de algo más que del frío. Tenía la carta bien doblada en el bolsillo interno del bolso. Esa que le había dejado Mateo antes de irse a España. Esa que había leído tantas veces que ya podía recitarla de memoria. Pero últimamente… empezaba a no saber qué sentir.
Natalia, su psicóloga, l