Capítulo: “Cielos de Perdón”
La habitación estaba en penumbras. Solo una pequeña lámpara de escritorio iluminaba el cuaderno abierto sobre la mesa. Mateo llevaba horas con el bolígrafo en la mano, pero las palabras no fluían. ¿Cómo se le pedía perdón a quien uno había roto sin querer? ¿Cómo se encontraba el coraje para decir adiós cuando lo único que uno quiere es quedarse?
Respiró hondo, se pasó una mano por el rostro y volvió a mirar el papel.
Era su última noche en casa. En cuestión de horas