Capítulo: Promesas al Atardecer
El sol se hundía lentamente en el horizonte, pintando el cielo de tonos naranjas, rosados y dorados. La brisa del mar era cálida y juguetona, enredándose en los cabellos sueltos de los invitados y meciendo las ligeras telas blancas de sus atuendos. Todo en aquella playa parecía haber sido diseñado por el destino para enmarcar el amor de Georgina y Alberto, quienes, con el corazón latiendo al mismo ritmo, estaban a punto de prometerse amor eterno.
Georgina cami