Laura tenía un solo objetivo esa noche, conquistar a Matías. Había planeado cada detalle con precisión, sabiendo que esta sería su mejor oportunidad de acercarse a él sin el ruido de la oficina de por medio.
—Hoy es el día —murmuró para sí misma mientras se miraba en el espejo de su habitación, asegurándose de que su look fuera impecable.
Había elegido un restaurante acogedor, con luz tenue y un ambiente relajado, perfecto para una conversación tranquila. Nada de cenas multitudinarias o salidas