93. Necesito tu ayuda
Carol
—¿Le estás contando a Klaus tus desgracias?
—Síp —responde sin mirarme y sigue tecleando —le diré que de nuevo me han robado el celular y algo de dinero, tiene que saberlo.
—Podrías esperar hasta que volvamos y lo veas.
—El chisme nunca descansa, amiga.
—Ya lo noté, me alegra que sean así de unidos.
Levanta la mirada para encontrarse con la mía y me da una sonrisa de lado.
—Es lindo al fin tener alguien en quien confiar.
—¡Oye! —molesta, tomo mi cojín y se lo aviento—, ¿yo estoy p