139. El rehén
Carol
Fue hasta varias horas después que abrí los ojos, Nick, Klaus y yo nos encontrábamos amarrados a una silla, pero no era una soga común y corriente.
—Buenas noches, bellos durmientes ¿Disfrutando la estancia?
Con dificultad me adaptaba a la luz de la bodega.
—Estoy seguro que vendrán por nosotros —interviene Klaus visiblemente molesto —la MOH vendrá por nosotros.
—Yo no estaría tan seguro, además del ustedes dos ¿Quién más sabe que están aquí?
Vi como Nick y Klaus intercambiaban miradas, a