34. También es de confianza
Ximena
Aprovecho que mi horario para entrar al trabajo es hasta tarde y paso a casa de mis abuelos, ellos están bien, pero quien más me interesa es el pequeño que viene corriendo para abrazarme.
—¡Ximena!
—Hola, mi vida —me hinco para poder abrazarlo mejor —¿Cómo has estado?
—Muy bien ¿La abuela ya te enseñó mi tarea? Tienes que verla, me ha quedado genial.
Su cabello negro me recuerda al de su padre, los chinos a los de su madre, ni hablar de los ojos, son los de Camille y en cuanto actitud, e