112. El viaje y la carnada
Carol
Apegarme al plan es todo lo que tengo que hacer. Vuelvo a hablar porque qué horror sumergirme en el silencio absoluto. Incluso resulta estresante.
—Solo espero que esto no sea una clase de secuestro —niega—. ¿A dónde vamos entonces?
—Francia. —Sigue revisando algún archivo.
Es como si le diera igual que esté frente a él.
—¿Estarás evitándome estas horas? Te aviso que es un vuelo largo y que de alguna manera sigo siendo —me señalo—, Carol.
—Sí, es justo lo que planeo hacer, si quieres duer