- ¿Qué estás esperando, bombón? - Le apreté el culo, fuerte, haciéndolo saltar, asustado.
- ¡Vi, estás borracho! Dijo, luciendo decepcionado.
- No estoy. Solo tomé una botella de vino... Para celebrar nuestra noche inolvidable. ¿Qué no hago por un amigo? – Me apoyé contra la puerta, soportando apenas el peso de mi cuerpo.
- ¡Córrete! – me llevó al auto y me dijo: - Espera aquí. Vuelvo en cinco minutos.
Me senté allí esperando a que volviera. Yo estaba mareado. Me miré en el espejo y mi lápiz la