- Francisco... Eso es...
- Lo siento, Vi... No quería tomarte por sorpresa. Ni asustarla. Pero como no quieres ir a mi casa. Pensé que tal vez podríamos vivir juntos en otro lugar. Podrías continuar tus estudios... Yo los míos y... Era solo una idea.
Le acaricié la cara y le di un beso:
- Francis, gracias por preocuparte por mí. Estoy feliz con tu pedido. Para mí es casi como una declaración de amor, incluso más grande que cuando dices que me amas. Porque viene del hombre que nunca pensó en com