Diariamente seguía mirando mi teléfono celular, esperando que Francis enviara algún mensaje. Ni siquiera sabía si vendría a la fiesta de Navidad.
Me preparé para la entrevista en la tarde y antes de irme pasé por la casa de Provost. irina respondió:
- Hola Virginia.
- Irina... - La abracé. Apuesto a que te estás perdiendo el lío que Francis y yo dejamos para ti.
Ella rió:
- Confieso que sí. La casa y la vida están completamente vacías sin ustedes dos.
- Sabes que puedes llamarme cuando te sient