EL DOLOR DE UN LOBO.
Narrador.
Las lágrimas humedecían el pelaje de la cara de Morán, el lobo de Kasul, quien aullaba sin detenerse a medida que escarbaba en la tierra con planes de enterrar el cuerpo de Fátima, y con su morro la olfateaba constantemente manteniendo la esperanza de sentir que su corazón volver a latir. Era su más grande deseo escuchar al menos algo que le indicará que ella volvía a la vida o creer que podía por arte de magia levantarse, pero nada de es