Al día siguiente, Tania recibió una propuesta sorpresiva.
—Encontramos una forma de salir de aquí sin que lo noten —le informó Kevin, en susurros, mientras compartían en el patio común.
Ella se sorprendió.
—¿Cómo?
—Por el área de la basura que está detrás de las salas de castigo. Solo hay una cámara que cubre una parte de la zona y tiene una puerta que lleva a la selva.
Tania reflexionó sobre esa oportunidad. Aunque le pareciese interesante, le resultaba sospechosa.
—Hay un grupo que está ansio