Tania se tragó todas sus angustias mientras seguía a Carlos por el área de los laboratorios. Su cabeza daba miles de vueltas, pensando en Severiano y en las conversaciones que había tenido con su abuelo esos días, cuando él le habló de su madre y del peligro que a ella la acechaba.
Aunque Severiano no era un hombre dado a los sentimentalismos, en esas charlas le fue evidente que aún le afectaba la pérdida de su hija y la situación de su nieta. Si de verdad estuvo en los laboratorios de Supra Co