Llegaron a una cabaña oculta entre las montañas y ubicada cerca de un riachuelo. En otro momento de su vida, a Tania le habría maravillado aquel lugar. Era de sus favoritos: rodeado de naturaleza, oculto y arropado por una semipenumbra.
De niña siempre le fascinaron esos ambientes salvajes, mantenidos con poca tecnología. Por eso, al marcharse del orfanato, se mudó al Jarillo. Por instinto buscaba la soledad de las montañas sin imaginar que eso la acercaría a sus verdugos.
Bajó del vehículo rec