ROSARIO GARCÍA
Voy en un automóvil costoso junto al sacerdote que asegura ser el padre de Christian. Tenía la esperanza de que todo fuera una broma de mal gusto, pero no lo es.
Me sorprendió ver un asiento de seguridad para mi hijo y aún más que el laboratorio escogido sea lejano, aunque comprendo que es lo mejor.
Daniel, el sacerdote, está vestido como un hombre normal y aunque usa la cinta en su cuello se ve súper guapo. Es un hombre muy atractivo y cuando me habla me hace estremecer.