Olivia cerró los ojos.
Los recuerdos regresaron de inmediato.
—Eras irreconocible cuando entraste allí. —continuó André—. Tuve todo el cuidado del mundo. —Sus ojos permanecieron atentos sobre ella—. Contraté a una profesional. Cambiamos el cabello. El maquillaje. Los rasgos. La ropa.
Olivia permaneció en silencio.
—Solo tus ojos siguieron siendo los mismos. —concluyó André—. Y él ni siquiera llegó a verlos.
Pero ella volvió a negar con la cabeza.
Despacio.
Como alguien que sentía algo imposible