Ana soltó un suspiro profundo.
— Quiero que sepas que no aprobé la actitud que tuvo mi hijo contigo. — dijo con firmeza.
La voz salió dura, aunque sin crueldad.
— Fabrício y yo lo criamos para que fuera un hombre con principios y valores. Un hombre respetuoso, protector, proveedor.
Sus ojos se endurecieron.
— Y lo que te dijo… no lo aprobé.
Bárbara tragó saliva.
— Señora… no sé de qué está hablando. — insistió, aunque la voz le falló al final.
Ana inclinó ligeramente la cabeza.
— Sé de la noche