Liam sonrió de lado, una sonrisa pequeña, pero tan genuina que desarmó algo dentro de ella.
—No te pongas así —murmuró, pasando el pulgar por su labio inferior—. ¿Sabes por qué?
Ella inclinó un poco la cabeza, como quien intenta prepararse.
—¿Por qué?
—Porque contigo hago el amor —dijo, mirándola fijamente—. No es solo sexo. —Deslizó el pulgar por sus labios de nuevo, despacio—. Y eso lo cambia todo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas otra vez, pero esta vez había algo cálido, casi luminoso en su