Liam suspiró, irritado, hablando con ese tono que usaba cuando necesitaba ponerle límites a su hermana.
—Esa mujer está casada, Laura. El marido está ahí —señaló discretamente con un leve movimiento de la barbilla—. Es una amiga de la universidad. No te hagas películas.
Laura entornó los ojos con una sonrisa maliciosa, cruzándose de brazos.
—Amiga, sí… —dijo, con una ironía afilada—. ¿Amiga que te habla al oído, bien inclinadita, toda llena de intimidad?
Liam sostuvo la mirada sin un solo titub