Capítulo 50

Leila le dio un beso en la frente y a pesar de los sonidos guturales, la joven dejó el lugar sin darle importancia a lo que pudiera decir, o que los niños arriba pudieran escuchar la voz del hombre. Cuando llegó al descanso superior, miró una vez más hacia abajo, solo podía ver las piernas del joven y estás no se movían, lo que le dio a entender que no estaba intentando escapar. 

Sonrió satisfecha y salió del

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