CAPITULO 86: UNA GRAN BOLA DE NIEVE.
Aunque parezca increíble, permanecí sentada en el balcón de mi departamento, escuchando solos los rayos, anunciando una lluvia que nunca llego. Cuando vi el sol asomarse, entré de nuevo a la habitación y decidí darme un baño, mi consciencia me lo pedía.
Raquel se maquillaba un poco para tapar un poco las ligeras ojeras que había provocado su desvelo.
—Buenos días.
Saludó Aurora al levantarse de la cama.
—Buenos días.
Respondió Raquel continuando en lo suyo.
Aurora miró a Sara que aún perm