CAPITULO 41; PICNIC NOCTURNO.
Raquel miraba fijamente a Alexander, ambos se encontraban recostados uno frente al otro solo mirándose, el sonido de la lluvia solo era lo único presente entre ellos. Alexander dirigió su mano hacia el rostro de Raquel y acarició sus mejillas para luego dirigirse a sus labios suaves haciendo que Raquel sonriera.
—¿Nos damos una ducha?
Preguntó Raquel mientras sentía el delicado tacto de Alexander.
—¿Juntos?
Raquel asintió.
—No puedo rechazar tan perfecta oferta.
Raquel sonrió aún más.
Alexander