Capítulo 118.
En medio de una oficina Luciana estaba a la expectativa de lo que estaba a punto de descubrir.
El silencio era abrumador, pero Amelia se encontraba sentada a un lado de ella, buscando una proximidad que podría ser su único consuelo de no recibir el perdón de parte de Luciana.
Había cerrado los ojos para organizar sus ideas hasta que finalmente decidió decirlo como le llegara a la mente.
— Ya estoy vieja…— Comenzó— Y no es un chantaje, solo espero que me tengas paciencia, primero debo decirte que