Camila estacionó frente al edificio del Grupo Fernández.
Llevaba un buen rato esperando. Había visto salir a varios empleados, pero Mateo seguía sin aparecer.
Empezaba a perder la paciencia y estaba a punto de llamarlo.
Al desbloquear su celular, vio el mensaje que Mateo le había enviado esa mañana para pedirle que llevara a Isabella al kínder.
Había estado tan ocupada que ni siquiera lo había leído.
Al recordarlo, empezó a preocuparse por Isabella.
A ella siempre le gustaba ser la primera en t