—Señorita Vargas —su voz profunda y clara se mezcló con el sonido de la lluvia, resonando en sus oídos.
Gabriel se quedó al pie de las escaleras, inclinando el paraguas hacia adelante para invitar a Ana a que bajara y se colocara a su lado. Ana se quedó pensativa, preguntándose en qué momento su relación con Gabriel se había vuelto tan cercana. ¿Vendría a buscarla bajo la lluvia si fueran solo amigos? Cuando la respuesta comenzó a formarse en su mente, se obligó a dejar de divagar.
Ella y Gabrie