Ana estaba convencida de que la madre de Lorena se negaba a divorciarse, aferrándose obstinadamente a una familia que ya estaba destruida. Y Lorena, irónicamente, era el único pilar que mantenía unida esa familia.
—Tengo veintidós años y, ¿sabes cómo me insultó solo por teñirme el pelo? Me llamó zorra...
Cuatro horas después, llegaron a la comisaría de Terraflor. Apenas bajaron del auto, la mujer se abalanzó sobre Lorena y le propinó una fuerte bofetada.
—¡Hasta que te dignas a volver! ¿Por qué