Durante los siete años que estuvo con Mateo, todos pensaban que ella no estaba a su altura, que era una arribista. Hoy, por primera vez, escuchó una opinión completamente opuesta de otra persona, y Ana no podía descifrar exactamente qué sentía al respecto.
Gabriel, atento, le alcanzó un pañuelo y abrió la puerta del auto —Voy a salir a fumar un cigarro.
Le dio su espacio a Ana, sabiendo que con su carácter fuerte, seguramente no querría que nadie viera su lado vulnerable. Si Gabriel tuviera la p