Con tan solo mencionar a Ana, Gabriel sintió un fuerte impulso de seguir escuchando. En un rincón apartado de la pista de carreras, Andrés murmuró discretamente mientras protegía el auricular del teléfono.
—¡Tu prima Selina dice que Ana está embarazada! ¡Y el bebé es de Mateo!
Estas palabras hicieron que el corazón de Gabriel se hundiera hasta el fondo. Su expresión despreocupada se desvaneció al instante, siendo reemplazada por una sombra intimidante.
—¿Qué... has dicho? —volvió a confirmar co