El silencio invadió la sala.
Samuel, con el rostro encendido de ira y humillación, apretó los puños mientras la vergüenza lo envolvía por completo.
Nadie esperaba que Gabriel hiciera algo así: sostener la mano de Ana y abofetear violentamente a Samuel.
En Terraflor, aunque los Ramírez estaban en declive, su próxima alianza matrimonial con los Herrera aún los hacía temibles.
El gesto de Gabriel... era claramente pisotear el orgullo de los Ramírez y aplastarlo sin piedad.
—Samuel, ¿estás bien? ¿Te