Al escuchar esto, el corazón de Mateo se contrajo dolorosamente, con una tristeza que no podía expresar con palabras.
Sus ojos reflejaron rápidamente un destello de dolor mientras sacaba su teléfono y le transfería dinero a Ana.
—Transferencia recibida: 100,000 dólares —anunció la voz mecánica desde el teléfono de Ana.
Ana arqueó una ceja, mirando a Mateo con menos hostilidad que antes, y dijo con cierta comodidad: —La próxima vez controla a tu hermana. Esta vez tuvo suerte de toparse conmigo, p