Un silencio total invadió la sala. Las palabras de Ana contenían demasiada información.
Si no estaba con ella porque la quería, ¿para qué estaban juntos?
La chica tardó en reaccionar, como si estuviera procesando lo que Ana acababa de decir.
Después de un momento, finalmente recuperó la voz:
—Maestra, ¿quieres decir que mi novio no me quiere, sino que me persiguió solo porque a la chica de su grupo le gustan los hombres casados?
—Si quieres entenderlo así, está bien.
La voz fría de Ana tenía una