Ana sostenía el vaso de papel, sus largas pestañas bajadas ocultaban la profunda reflexión en sus ojos.
Al no recibir respuesta, Selina no se impacientó.
Se dio la vuelta, apoyando los brazos en la barandilla, con una actitud completamente relajada.
—Yo creo que fue intencional. Les oí decir que mi primo se metió con el pastel de alguien.
Estas palabras hicieron que Ana pensara inmediatamente en Armando.
Levantó la mirada hacia Selina.
La joven parecía tener solo diecisiete o dieciocho años, per