¡Otra persona codiciando la "belleza" de Gabriel!
El rostro de Mariana se ensombreció inmediatamente, sus puños apretados.
Sabía que alguien como Gabriel nunca carecería de pretendientes.
Durante sus años escolares, el escritorio de Gabriel siempre estaba lleno de cartas de amor, y dondequiera que fuera, siempre había alguien declarándose.
Al principio, Mariana se sentía muy amenazada.
Pero después de ver tantos rechazos, se volvió más indiferente.
Si alguien tan excepcional como ella no lograba