En plena fase de preparación para los exámenes de ingreso a la universidad, él formaba parte del grupo rebelde de la clase.
Tenía suficiente inteligencia, pero no la aplicaba al estudio.
A menudo entregaba exámenes en blanco.
Más tarde, supuso que los Herrera habían hablado con Ana, y ella comenzó a supervisar sus estudios.
Cuando no entendía algún problema, ella se lo explicaba una y otra vez con paciencia.
El joven y orgulloso Mateo no se doblegaba ante nadie, excepto ante Ana.
Los recuerdos e