Ana alzó la barbilla ligeramente, mirando a Paula con expresión juguetona.
—¿Quieres venir con nosotros?
Paula sintió la provocación.
Casi rechinó los dientes al responder:
—Ana no tendrá problema, ¿verdad?
Su sonrisa era terriblemente forzada.
Concentrada completamente en Ana, no notó el destello de disgusto en los ojos de Tadeo.
Ana fingió reflexionar, como si estuviera en un dilema.
Después de un momento, frunció el ceño y dijo:
—Pero podrías interrumpirnos.
Esta respuesta ambigua convenció a