Paula estaba empapada en sudor.
Con las manos a la espalda, retorciéndose nerviosamente, su interior era un caos absoluto de terror.
Si hubiera sabido que su tío Gabriel estaría aquí, ¡ni siquiera habría venido para pagar la fianza de su mejor amiga!
—Tío, seguro que hay un malentendido, déjame explicarte.
Paula comenzó a exprimir su cerebro buscando excusas.
Andrés era un experto en arruinar coartadas.
Salió de la sala de descanso un paso atrás de Gabriel:
—Las explicaciones son solo encubrimie