Ares
La imagen de Nora, alejándose con Máximo, me provocaba náuseas.
Simplemente, quería aullar de frustración. Pero en lugar de eso, respiré hondo y conté hasta diez, al ver a mi hermano con el vaquero sobre sus hombros, caminando hacia el porche.
—¿Dónde está mi mamá? —Preguntó León, mientras Eros lo bajaba de sus hombros y lo dejaba en el suelo —. Tenemos hambe —me dijo un tanto afligido.
—¿Tenemos? ¿Ambos? —Miré a Eros, que se encogió de hombros.
—Yo siempre tengo hambre, hermanito, de