Ares
No iba a negarlo, las rodillas me temblaban. Estaba nervioso de cojones.
Nunca creí que iba a estar frente a la mujer que esperaba, me aceptase y desease compartir el resto de su vida conmigo. Pero, allí se encontraba y solo ansiaba comenzar nuestra vida juntos cuanto antes. Esta vez sin engaños, sin acuerdos, solo nosotros construyendo una familia.
—Quiero hacerte inmensamente feliz, solo debes dejarme. Quiero que estudies cocina para convertirte en chef, darte tu propio restaurante y q