Nora
Él se apartó un poco confundido, para mirarme de frente y no sobre mí.
—No sé de qué estás hablando —. Me aparté de él tan rápido como pude y tomé la tabla para cortar yo misma los vegetales.
—¿No lo sabes? ¿Estás seguro de eso? —Él negó con el entrecejo fruncido, al tiempo que yo retiraba la carne ya sellada, para luego agregar la cebolla, la zanahoria y el puerro —. Tú repentina generosidad, no tiene nada que ver con que creíste que podrías pasar un buen rato conmigo, ¿no? —Revolví hasta