— ¿Y si vamos a la tina? — Adriano sugirió desesperado tomándola por la cintura.
— Creí que querías que me pusiera creativa…
— Sí, lo deseo con cada célula de mi cuerpo, pero tengo algo para ti en la tina.
Angelina sonrió, justo cuando había pensado que no podía ponerse mejor, él la sorprendía de nuevo con algo más.
Él la tomó de la mano y la guio hasta el jacuzzi, era enorme y lleno de brillo, gritaba dinero por todas partes, había dispuesto una mesita con fresas y una fuente de chocolate.
— ¿