Mundo ficciónIniciar sesiónAcaricio el rústico muro al mismo tiempo que cierro los ojos. Aquí la brisa es más densa, he de suponer porque al otro lado debe haber una industria o dónde quemen cosas. Le hago una seña a los míos para que salgan de sus escondites.
Me arrodillo en el centro del círculo. Mis dedos trazan la arena con rítmicos círculos, entonces, luego de ordenar los mandatos, empiezo:
—En la puerta sur los guardas hacen rondas







