Mundo ficciónIniciar sesiónMe reclino contra el inodoro, vomito todo lo que puedo y gimoteo. Mi estómago se vuelve a remover. Me echo en la pared de porcelana sentada de medio lado con una picazón debajo del cuerpo y los ojos en el techo. Calculo el tiempo; falta poco para poder marcharnos.
Luego del ajetreo vino la calma. Se comunicó al público interesado —nada nerviosos, eran más fingidos que mis actos— que fue una sorpresa hecha para advertirles qué tan in







