- ¡Maldita sea! - exclamo por quinta vez.
Desde que comencé ésta bendita viaje, he estado caminando casi un día entero, el sol está en su punto más alto, así que asumo que ya es mediodía o mejor conocido como la hora del almuerzo y todavía no he parado a comer, creo que porque de la adrenalina de estar en una misión, hasta este momento no siento hambre pero siento dolor! Esta vez me resbalé en una roca suelta sin darme cuenta y rodé montaña abajo.
- ¡Mierda! - Maldigo frustrada mirando todo el